
El descubrimiento, publicado en la revista Current Biology, es el primero de este tipo en más de un siglo. Leopardus tilcayo vive en los bosques nubosos de los Yungas, al pie de los Andes bolivianos, pesa solo 1,4 kilogramos y tiene un pelaje marrón con grandes manchas parecidas a las de un leopardo. La especie se separó de otros gatos tigre hace unos 1,4 millones de años, y los investigadores estiman que su población ha disminuido hasta un 63 % desde el Pleistoceno. Actualmente solo se conoce un ejemplar vivo: un macho llamado Tigrino, que vive en un santuario de Bolivia y se ha convertido, sin proponérselo, en una atracción turística.
(Redacción: Bolivia y Bélgica / Ciencia y Naturaleza)
Un equipo internacional de investigadores, dirigido por el biólogo Jonas Lescroart de la Universidad de Amberes (UAntwerpen), junto con Paola Nogales-Ascarrunz de la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia, ha confirmado la existencia de una nueva especie de felino salvaje. El descubrimiento, publicado el 17 de septiembre de 2026 en la revista científica Current Biology, constituye la primera descripción formal de una especie viva de gato salvaje en más de un siglo. El último caso de este tipo se produjo en 1923, cuando se describió el gato de las pampas uruguayo (Leopardus fasciatus).
Leopardus tilcayo: más pequeño que un gato doméstico
La nueva especie recibe el nombre científico de Leopardus tilcayo, tomado de una denominación utilizada durante siglos por comunidades locales de Bolivia. Tilcayo pertenece al grupo de los gatos tigre, pequeños felinos moteados de América Central y del Sur. Son conocidos como especies crípticas, porque resulta muy difícil distinguir unas de otras basándose únicamente en sus características físicas.
Estas son sus principales características:
- Longitud corporal: aproximadamente 46 centímetros sin contar la cola, lo que lo hace más pequeño que un gato doméstico medio.
- Peso: alrededor de 1,4 kilogramos (unos 3 libras).
- Pelaje: marrón claro, con grandes manchas irregulares en forma de roseta, similares a las de un leopardo en miniatura. Las orejas son redondeadas.
- Cola: más larga y tupida que la de otros gatos tigre, pero sin anillos completos en la punta.
Un descubrimiento accidental: Tigrino
El descubrimiento no surgió de una expedición científica planificada, sino de una casualidad. En 2016, un habitante de las cercanías de La Paz encontró un gatito moteado al borde de una carretera. Pensando que era un gato doméstico perdido, intentó criarlo y lo alimentó con fideos, arroz y huevos. El animal no se desarrolló con normalidad y comenzó a mostrar comportamientos claramente salvajes. Al darse cuenta de que no era un gato doméstico, el hombre lo llevó al Senda Verde Wildlife Sanctuary, en Coroico, Bolivia.
Allí, el gatito —apodado Tigrino— llamó la atención de la investigadora Paola Nogales-Ascarrunz. Ella observó inmediatamente que el animal era extremadamente pequeño, incluso para un felino salvaje, y que sus manchas eran mucho más grandes que las de otros gatos tigre conocidos. Al principio, Tigrino fue identificado como un gato tigre del norte (Leopardus tigrinus). No fue hasta un análisis rutinario de ADN cuando los investigadores descubrieron que estaban ante una especie desconocida para la ciencia.
Un estudio genómico a gran escala
Para confirmar el hallazgo, el equipo comparó los genomas completos de 38 felinos del género Leopardus. Los resultados mostraron que Leopardus tilcayo forma un linaje genético distinto, separado de los demás gatos tigre hace aproximadamente 1,4 millones de años, durante el Pleistoceno temprano.
El estudio también tuvo otra consecuencia importante: demostró que lo que se consideraba una sola especie —el complejo Leopardus tigrinus— está formado en realidad por cinco especies distintas. Cuatro ya estaban reconocidas como especies separadas y Leopardus tilcayo es la quinta. Los investigadores también identificaron una nueva subespecie en Perú, denominada Leopardus tigrinus antisuyo.
Un hábitat frágil: los bosques nubosos de los Yungas
Leopardus tilcayo vive en los bosques nubosos de los Yungas, una región montañosa de la vertiente oriental de los Andes bolivianos, donde las montañas se encuentran con la cuenca amazónica. Estos bosques se caracterizan por una alta humedad y están a menudo cubiertos de nubes. La región es conocida por su extraordinaria biodiversidad, con especies de flora y fauna que no existen en ningún otro lugar del planeta.
Sin embargo, este hábitat es extremadamente vulnerable. Los bosques de los Yungas sufren una presión creciente por la deforestación, la expansión agrícola, los incendios y la minería. Los datos genómicos indican que la población de Leopardus tilcayo ha sufrido una disminución del 63 % desde la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno. Como la especie está muy especializada en las condiciones de los bosques nubosos, no puede simplemente desplazarse si su hábitat desaparece.
Conservación: una carrera contra el tiempo
En la actualidad, solo se conoce un ejemplar vivo de la especie: Tigrino, que vive en el santuario Senda Verde. Aun así, los investigadores confían en que haya más ejemplares en estado salvaje. Las evidencias obtenidas a partir de muestras fecales sugieren que la especie se alimenta de pequeños roedores, mientras que las cámaras trampa indican que está activa durante la noche.
Leopardus tilcayo todavía no ha sido evaluado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Los investigadores han remitido el descubrimiento a la UICN, que realizará evaluaciones separadas de las cinco especies del complejo de los gatos tigre. Dado el rápido deterioro de su hábitat, la especie podría ser clasificada como Vulnerable o incluso En Peligro.
Un embajador de la conservación
Aunque es un animal tímido y fácilmente estresable, Tigrino se ha convertido, sin quererlo, en una atracción turística. Desde la publicación del estudio, visitantes de toda Bolivia y del extranjero han acudido al Santuario Senda Verde para verlo. Sin embargo, los cuidadores lo mantienen alejado del público para protegerlo del estrés.
Marcel Levy, cofundador del santuario, declaró: «Tigrino se ha convertido, en solo unos días, en un embajador de la conservación. Es un animal tan pequeño, pero se ha convertido en algo tan importante». El descubrimiento ya ha contribuido a aumentar la concienciación sobre la necesidad de proteger a los felinos salvajes y sus hábitats en los bosques tropicales de Bolivia.
Conclusión
El descubrimiento de Leopardus tilcayo demuestra que el mundo natural todavía guarda secretos, incluso en la era de los satélites y los mapas digitales. Pero también es una advertencia: acabamos de identificar esta especie cuando su hábitat se acerca a un punto crítico. Leopardus tilcayo no es solo una curiosidad científica; es una especie que necesita protección urgente. Su historia —desde un gatito alimentado con fideos hasta un descubrimiento que amplía nuestro conocimiento zoológico— nos recuerda que cada nueva especie descubierta es una razón más para proteger lo que queda de naturaleza salvaje en el planeta.






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