
El proyecto, lanzado oficialmente el 17 de julio de 2026 en Oudenaarde, tiene como objetivo identificar, conservar y volver a plantar las antiguas variedades de manzanas, peras y cerezas de las Ardenas Flamencas. Se invita a los habitantes a informar sobre los árboles antiguos de sus jardines. Los expertos identificarán las variedades y recogerán esquejes para garantizar su futuro. Algunos se plantarán junto al muro de la abadía de Ename, donde formarán un “banco genético vivo”.
Cristin Tomeci (Redacción: Bélgica / Patrimonio y Medio Ambiente)
Las Ardenas Flamencas, la región de colinas de Flandes, fueron conocidas por su rica fruticultura. Desde el siglo XIX hasta aproximadamente 1950, los huertos tradicionales de árboles de alto tronco con antiguas variedades de manzanas, peras y cerezas formaban parte del paisaje. Hoy estos árboles monumentales están desapareciendo rápidamente y con ellos se pierde una parte importante de la identidad de la región. Para frenar este declive, la Provincia de Flandes Oriental y varios socios han puesto en marcha el proyecto “Fruitig erfgoed in de Vlaamse Ardennen” (“Patrimonio frutal en las Ardenas Flamencas”).
Una pérdida para la identidad de la región
“Es una gran pérdida para la identidad regional del Parque Paisajístico de las Ardenas Flamencas”, afirmó Daan Declercq, del servicio de patrimonio de la Provincia de Flandes Oriental. Las antiguas variedades no solo son recuerdos del pasado, sino también valiosos recursos genéticos que se han adaptado durante generaciones al suelo y al clima locales.
¿Cómo se desarrolla el proyecto?
El proyecto se desarrollará durante dos años y comprende varias etapas:
- Inventario: durante dos inviernos, los expertos buscarán árboles frutales antiguos mediante el estudio de mapas históricos y trabajo de campo.
- Participación ciudadana: se anima a los habitantes de las Ardenas Flamencas a informar sobre árboles antiguos o huertos tradicionales que conozcan. “En muchos jardines, huertos y paisajes patrimoniales todavía hay árboles frutales antiguos cuya variedad ya nadie conoce. Precisamente estos árboles pueden ser variedades olvidadas de gran valor y en riesgo de desaparecer”, explicó David Coppens, diputado provincial responsable de Patrimonio.
- Identificación de variedades: los especialistas analizarán los frutos para determinar la variedad exacta. Se pide a los habitantes que recojan entre 5 y 7 frutos sanos, los fotografíen desde varios ángulos junto a una regla y envíen las imágenes y la información a annelies.schepens@rlvad.be.
- Recogida de esquejes: si un árbol resulta ser una variedad especial o rara, un especialista acudirá en diciembre o enero para recoger ramas destinadas al injerto.
El banco genético vivo de Ename
Parte de los esquejes recogidos se injertará y plantará junto a el muro de la abadía de Ename, que forma parte del sitio provincial del patrimonio de Ename, en Oudenaarde. Allí los árboles se cultivarán como “leifruit”, es decir, árboles frutales guiados en formas decorativas contra un muro. El muro funcionará como un banco genético vivo destinado a proteger y conservar las variedades redescubiertas.
Los esquejes restantes se plantarán en ciudades y municipios de las Ardenas Flamencas como árboles frutales tradicionales de alto tronco. Contribuirán a restaurar antiguos huertos o a sustituir árboles enfermos o moribundos.
Turismo frutal y rutas temáticas
El proyecto no se limita a la conservación del patrimonio. El muro de leifruit de Ename se convertirá también en un punto de partida para excursiones turísticas. Cada variedad contará con un panel informativo sobre su municipio de origen, la variedad y su importancia para la región. Mediante códigos QR, los visitantes podrán descubrir rutas de senderismo y ciclismo que recorren huertos y paisajes característicos.
Una oportunidad para la región
“Las Ardenas Flamencas son menos conocidas por su producción frutícola que, por ejemplo, Haspengouw. Gracias al proyecto, esta parte especial del pasado volverá a recibir atención y se impulsará el turismo de flores y frutas en la región”, señala el comunicado oficial. Entre los socios están la Provincia de Flandes Oriental, Toerisme Vlaanderen, el Parque Paisajístico de las Ardenas Flamencas, el Paisaje Regional de las Ardenas Flamencas hasta el Dender y Pomko.
Conclusión
“Fruitig erfgoed in de Vlaamse Ardennen” es más que un proyecto de conservación del patrimonio. Es una inversión en el futuro de una región, un esfuerzo por salvar variedades de árboles que podrían desaparecer para siempre y una oportunidad para impulsar el turismo en una zona con gran potencial. La participación de los habitantes es esencial: cada árbol antiguo comunicado puede convertirse en parte de una historia que merece ser preservada y transmitida.







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