
Mientras Francia celebra 120 años desde la ley de 1905 que separa la iglesia del estado, en Alsacia y Moselle los sacerdotes todavía son pagados por el gobierno, y la religión se enseña en las escuelas. Estos tres departamentos, que pertenecieron a Alemania entre 1870 y 1918, conservaron un estatus legal especial que los hace únicos en la República Francesa. Algunos los consideran un tesoro, otros un anacronismo. Y en 2026, el debate es más caluroso que nunca.
(Personal: Francia / Historia y Política)
Hay una parte de Francia donde las leyes de la República no se aplican plenamente. Tres departamentos – Bas-Rhin, Haut-Rhin y Mosela – Funciona después de un ley local que los diferencia del resto del país. Este sistema jurídico específico, heredado del período en que el territorio formaba parte del Imperio Alemán (1871-1918), es el resultado de una decisión tomada en 1919, cuando Francia prefería mantener algunas leyes alemanas más favorables que las francesas en lugar de abrogarlas por completo.
¿Qué es exactamente la ley local?
La Ley Local de Alsacia-Moselle es un conjunto de leyes y reglamentos que permanecieron vigentes tras el regreso de la región a Francia, ya que no fueron reemplazadas ni armonizadas con la legislación general. Básicamente, estos tres departamentos tienen su propio código legal, que cubre diversos campos: desde la normativa profesional y la ley de tierras hasta el sistema de salud y la organización judicial. Se estima que la ley local representa aproximadamente una vigésima parte de la legislación aplicable en Alsace-Moselle.
Régime ConcordAtaire – El privilegio religioso
La característica más visible y controvertida es El régimen del concordato, un sistema que mantiene la relación entre el Estado y la Iglesia, tal como era ante la Ley de 1905, que separó a la Iglesia del Estado al resto de Francia.
Básicamente, en Alsacia y Moselle:
- El Estado francés todavía paga los sueldos de sacerdotes, pastores y rabinos.
- El Presidente de la República nombra a los obispos de Estrasburgo y Metz.
- La religión se enseña en las escuelas públicas (para los cuatro cultos reconocidos: católicos, protestantes luteranos, protestantes reformados e israelitas).
¿Por qué sobrevivió este sistema?
Cuando Alsacia y Moselle regresaron a Francia en 1918, después de la Primera Guerra Mundial, los franceses enfrentaron un dilema: ¿deberían imponer inmediatamente leyes republicanas o mantener algunas de las leyes alemanas que eran más ventajosas para los habitantes? Eligieron la segunda opción. En 1924, dos leyes consagraron este compromiso, manteniendo parte del derecho local en paralelo con la ley francesa. La Constitución de 1946, que introdujo el principio del secularismo, no tenía como objetivo abolir la ley local. Por el contrario, en las discusiones de 1946 se estableció que este principio no debería conducir a la derogación de la ley local de Alsacia-Moselle. En 2011, el Consejo Constitucional confirmó esta situación, reconociendo un “principio fundamental reconocido por las leyes de la República” que permite el mantenimiento de estas disposiciones especiales.
Un tema de debate candente
A partir de esta particularidad, ha nacido una disputa que ha estado ocurriendo desde hace casi un siglo. Para algunos, la ley local es una garantía de identidad y especificidad regionales, un legado que se puede apreciar. Para otros, es un anacronismo que contradice los principios fundamentales de la república, especialmente el de igualdad ante la ley.
Una encuesta IFOP de 2021 mostró que el 52% de los residentes de Alsacia y Moselle son propicios para la derogación del régimen de Concordat, y a nivel nacional el porcentaje alcanza el 78%.
Un futuro incierto
El debate sobre el derecho local también se ha intensificado en el contexto de la reforma territorial. En 2026, tanto Alsace como Moselle tomaron medidas para alcanzar el estatus especial dentro de la Región del Grand Este. El proyecto de ley para la transformación de Alsacia en una “colectividad territorial con estatus especial” fue adoptado por la Asamblea Nacional en abril de 2026 y en mayo se lanzó una petición similar para Moselle. Queda por ver si estos movimientos conducirán a una consolidación de la ley local, una modificación de la misma o una vuelta al derecho consuetudinario.







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