
(Redacción: Bélgica / Justicia y Seguridad Vial)
Esta semana, periodistas belgas fueron testigos de una nueva serie de defensas insólitas ante los tribunales de policía. Desde un motorista sorprendido a 228 km/h que alegó confusión entre millas y kilómetros, hasta un conductor que aseguró haber bebido solo después de chocar contra una valla, la creatividad de las excusas fue difícil de igualar.
Los tribunales de policía de Flandes volvieron a escuchar explicaciones que provocaron tanto diversión como exasperación entre los magistrados. Los periodistas de HLN recopilaron algunas de las excusas más sorprendentes de conductores que infringieron la ley.
El motorista a 228 km/h: “El velocímetro estaba en millas”
Un hombre compareció ante el Tribunal de Policía de Sint-Niklaas después de ser registrado a 228 km/h en la E34, cerca de Sint-Gillis-Waas. Su abogado alegó que el velocímetro de su nueva moto seguía configurado en millas por hora. Incluso así, la velocidad real habría sido de unos 140 km/h, muy por encima del límite legal. Los jueces no parecieron impresionados.
“Solo bebí después del accidente”
Un joven de Nazareth-De Pinte se quedó dormido al volante y chocó contra una valla. Más tarde, la prueba reveló 1,8‰ de alcohol en la sangre. Ante el tribunal de Gante afirmó que solo había bebido al llegar a casa porque estaba en estado de shock tras el accidente. El juez calificó el comportamiento de “crapuleux”.
“Nunca vi los semáforos en rojo”
Otro conductor fue sorprendido pasando un semáforo en rojo en un cruce de la E34 en Kaprijke. Su abogada, Laura Vandaele, sostuvo que no lo hizo deliberadamente y que él mismo afirma que nunca vio los semáforos. El tribunal siguió siendo escéptico.
“Bueno, ¡qué listo eres!” – la ironía del juez
En el tribunal de Halle, un hombre fue detenido con 0,73‰ de alcohol en la sangre. Iba a recoger a su novia. El juez Johan Van Laethem reaccionó con ironía: “Bueno, ¡qué listo eres! Vas a recoger a tu novia y después te tomas otra copa.”
“Me provocaron en la carretera”
En Huizingen, otro hombre fue acusado de incitar a otros conductores a acelerar, adelantar sin señalizar y conducir demasiado cerca del vehículo de delante. Su abogado afirmó que su cliente no pretendía provocar a nadie, sino que él mismo había sido provocado.
“Tengo un problema de rodilla, no estaba borracho”
En Jabbeke, la policía detuvo un coche cuyo neumático se había salido de la llanta. El conductor, de 58 años, dio positivo en alcohol y presentaba signos de intoxicación. La defensa sostuvo que su forma de caminar se debía a problemas de rodilla y no al alcohol.
“Me hice un bypass gástrico, por eso absorbo el alcohol más rápido”
Una mujer de 45 años de Brujas fue condenada por conducir bajo los efectos del alcohol. Su abogado explicó que tenía un bypass gástrico, por lo que el alcohol se absorbería más rápidamente y la concentración sería mayor.
“Mis amigos me enviaron a buscar drogas”
Un hombre de Dendermonde compareció por conducir bajo los efectos de las drogas. Su abogado dijo que unos amigos lo habían enviado a Flandes Occidental para llevar drogas a Lebbeke.
Reacciones del público
Los lectores reaccionaron rápidamente. Uno bromeó: “228 millas por hora son 30 km/h, ¿verdad?” Otro escribió que ser juez de policía debía de ser un trabajo relajado. Un tercero resumió que, si uno se equivoca, es mejor admitirlo y aceptar el castigo que complicarlo todo con excusas ridículas.
Conclusión
En los tribunales de policía, la realidad a veces supera a la ficción. Desde confusiones con las unidades de medida hasta explicaciones médicas insólitas, algunos conductores parecen dispuestos a decir cualquier cosa para evitar una multa. Pero los jueces ya han escuchado todo tipo de historias y rara vez se dejan impresionar.






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